jueves, enero 04, 2018

Desde 1965 el tiempo invertido por los padres en los hijos no ha dejado de crecer.

Authors  Giulia M. Dotti Sani, y Judith Treas.
Journal of Marriage and Family, 
Volume 78, Issue 4. August 2016 . Pages 1083–1096.


"El tiempo de los padres con niños conduce a resultados positivos en el niño. Algunos estudios han reportado un gradiente educativo posivo: los padres más educados dedican más tiempo a los niños que otros padres. Además, algunas investigaciones encuentran que el cuidado infantil parental aumentó con el tiempo. Menos cierto es si los padres más educados aumentaron su tiempo más que los menos educados, si las tendencias parentales para madres y padres son las mismas, y si los patrones observados caracterizan a todos los países occidentales o solo a algunos. Las hipótesis inspiradas en las teorías de difusión social, diferenciación de clases e ideologías de la crianza infantil se prueban con datos de uso del tiempo para 11 países occidentales entre 1965 y 2012. Tanto para madres como para padres, los resultados indicaron un gradiente educativo generalizado y un aumento en tiempo de cuidado. En varios países, el gradiente educativo posivo aumentó; en ninguna parte fue servida. Por lo tanto, las ventajas de la crianza intensiva continuaron acumulándose para la elite bien educada".

La multiplicación del tiempo que madres y padres están dedicando al cuidado de los hijos es uno de los cambios culturales más profundos y también más sorprendentes de la sociedad occidental. El concepto de parentalidad intensiva no es nuevo pero hoy hay que verlo no sólo como la elección de unos pocos, sino como una corriente de fondo que recorre la sociedad occidental. El estudio de las sociólogas Judith Treas (Univesidad de California-Irvine) y Giulia M. Dotti ( Collegio Carlo Alberto ) analiza los cambios en los últimos 50 años partiendo desde 1965 hasta el 2012. El tiempo de dedicación a los hijos sube y sube sin haber tocado techo.

Este cambio sociológico está siendo impulsado sobre todo por los progenitores con un nivel alto de estudios, según el informe Educational Gradientes in Parents Child-Care Time Across Countries. Pese a que este sector de la población cuenta previsiblemente con un mayor poder adquisitivo y puede pagar por tener ayuda en el cuidado de los hijos, la realidad es que son los promotores de un estilo de vida que puede considerarse una “ideología”. Una práctica que se lleva a cabo por el bien de todos los hijos pero asimismo puede ser considerada como un signo de estatus social.

Esta mayor dedicación a los hijos desafía la lógica económica ya que no hay ningún beneficio en término de costes. El aumento de este tiempo ha sido así un desarrollo inesperado. Los informes de la OCDE de los últimos años dejan claro que no ha habido ninguna disminución de las horas que se deben dedicar al ámbito laboral y, asimismo, la incorporación de las mujeres al mercado laboral ha sido masiva. Se debe hablar por tanto de un cambio cultural desvinculado de la lógica económica.

Se relaciona así con las teorías que vinculan dedicación con mejores resultados de los niños en un mundo en el que la competencia y la incertidumbre son cada vez mayor. Una inversión a nivel emocional y cognitivo. Por ello, se alerta sobre el peligro de que se produzca una nueva brecha entre los niños en función del nivel educativo de los padres, aunque como se puede observar en los gráficos, el tiempo se va incrementando en el conjunto de la sociedad, aunque con velocidades diferentes.


En este contexto debe de tenerse en cuenta, según explica Tomás Cano, investigador de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), que en un momento de mayor demanda de dedicación laboral, los trabajos más precarios son los que menor posibilidad ofrecen de controlar los usos del tiempo propio.

El trabajo de las sociólogas abarca varios países y debe de tenerse en cuenta de que cada uno tiene sus matices diferentes. El caso de Francia, tal como se puede observar en los gráficos, llama la atención ya que es el único en el que la dedicación de las madres se reduce con respecto a 1965. Esto se debe, explica Tomás Cano, a la política de ayudas públicas del gobierno francés, con una fuerte apoyo económico universal por hijo, entre otras cuestiones.

En España, el aumento general de la dedicación al cuidado de los hijos llega de la mano de las mujeres. Las investigadoras citan el trabajo del profesor José Ignacio Giménez-Nadal (Universidad de Zaragoza) quien sostiene que es el nivel educativo de la madre el que empuja al padre a una mayor implicación.

De todas maneras, aquí debe de tenerse en cuenta el impacto de los años de crisis económica y el impacto del desempleo.


En esta visión general de una ideología que se ha asentado en la sociedad occidental, también queda claro que la mayor dedicación de los hombres al cuidado de los hijos no ha hecho disminuir la implicación de las mujeres. Se puede hablar así de una inversión común aunque aún siguen siendo ellas las que más se implican y más sobrecargadas van.

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